Diferencias entre una compañía convencional y una

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Diferencias entre una compañía convencional y una low cost

Hace apenas 20 años, volar era un lujo al alcance de pocos. Existían, hablamos de Europa, compañías de bandera, que es como se conocen las compañías nacionales de cada país. Y los clientes de las aerolíneas, eran empresarios, hombres de negocios, políticos y personas anónimas de economías acomodadas, que volaban por placer. Se decía que volar era cosas de ricos, ya que eran pocos los que podían pagar los elevados precios que suponía viajar en avión.

Actualmente, la realidad es muy distinta. En los aeropuertos de Europa y de todo el mundo, podemos encontrar al ejecutivo que trajeado pendiente de su Smartphone en la misma cola de embarque que un grupo de jóvenes estudiantes mochileros.
Volar, todo y que no siempre es barato, está al alcance de muchos gracias a las compañías de bajo coste. Pero cuidado, que lo barato sale caro. Vamos a hacer una comparativa entre las compañías de bandera y las low cost.

·         Equipaje: En las compañías de Bandera, podemos facturar hasta 20kg de equipaje sin coste alguno, a parte de los 10kg del equipaje de mano. En las low cost, el equipaje de mano está super restringido a 10kg y facturar equipaje oscila entre los 12 y los 20€ por una maleta de hasta 20kg.

·         Conexiones: Las low cost no ofrecen la posibilidad de hacer escala en un aeropuerto a otro vuelo de la misma compañía, como si hacen las compañías convencionales.  Si para llegar a un destino, debemos hacer escala, aun siendo la misma compañía low cost, deberemos comprar dos billetes y si hemos facturado equipaje, deberemos volver a facturarlo en el cambio de vuelo.

·         Aeropuertos: Cuando solo existían las compañías de bandera, ni se sabía de la existencia de los aeropuertos secundarios. Las low cost, basan sus políticas de precios en que vuelan a aeropuertos secundarios para pagar menos tasas aeroportuarias. Pero al pasajero, el volar con una low cost por su atractivo precio, le puede salir más caro que volar con una aerolínea convencional, porque el aeropuerto está mucho más lejos del destino final.

Con estos tres ejemplos, no pretendemos hacer política contra las low cost. Queremos hacer ver a quien no vuela por costumbre, que no nos debemos dejar seducir por un precio económico, sin antes estudiar bien los pros y contras. Como os hemos comentado, el tener que tomar un transporte adicional para llegar al destino final, suele encarecer el presupuesto final de nuestro viaje.